Después de la dura, y moderadamente decepcionante, jornada de Champions, Guardiola optó por emplear nuevamente el recurso de las rotaciones pero esta vez de una manera pocas veces vista antes. El entrenador dejó en el banquillo a nada menos que Xavi, Iniesta y Messi, es decir la columna vertebral del equipo y los jugadores encargados de conducir todo el fútbol de ataque. Una apuesta arriesgada por más que los tres estaban en la recamara por si las cosas se ponían feas.
La novedad pues fue un centro de campo con Busquets, Toure y Keita. El canterano hizo un buen partido por más que sigue con la nefasta costumbre de dar pases sin ver primero quién va a recibir el balón. Toure empezó el partido un tanto flojo (quizás ha perdido forma debido a la sorprendente decisión de Pep de excluirle de las habituales alineaciones titulares) pero luego recuperó la fuerza que le hizo imprescindible la temporada pasada e incluso protagonizó algunas jugadas dignas de un buen interior.
Delante Henry, Ibrahimovic y Pedro. El galo entraba en el equipo titular por primera vez en mucho tiempo y, a pesar de seguir dejando la desagradable impresión de que muchas veces el partido no va con él, dio bastante profundidad a la banda izquierda, sobre todo en la primera parte, e incluso marcó un gol lo que supone una excelente noticia ya que en el duro mes de noviembre que nos queda por disputar es imprescindible que el delantero francés vuelva a ser el que fue el año pasado.
Ibrahimovic por su parte volvió a ejercer de pivote en el ataque recibiendo y controlando prácticamente el cien por cien de los balones por alto que le enviaron, un recurso que, como hemos señalado en varias ocasiones, se ha sumado a la larga lista de posibilidades ofensivas de este equipo y que además se reveló especialmente útil en un partido como este en el que la ausencia de los tres enanos hizo más evidente ya de por sí complicada penetración por el centro.
Y qué decir de Pedro. El de Abades no es ni Messi, ni Ibrahimovic, ni Henry. Es lo que es, un excelente cuarto delantero, un sustituto de garantía, un revulsivo para el equipo y sobre todo un jugador con un excelente olfato de gol como volvió a demostrar anoche. Sigo pensando que tiene pocos recursos como extremo y es mucho más peligroso como segundo delantero centro pero que duda cabe de que el canario está en racha y debe seguir estando presente en el equipo incluso si al final en el mercado de invierno hacemos ese fichaje ofensivo del que tanto se habla.
Del resto de jugadores señalar como detalle desagradable los abucheos que ha empezado a recibir nuestro central ucraniano. Ya hemos dicho muchas veces que el público culé no es precisamente lo mejor del equipo. Está claro que el fichaje personal de Pep no está respondiendo a las expectativas, da la impresión de ser lento y sobre todo no da la sensación de seguridad imprescindible en el jugador que ocupa la posición inmediatamente anterior a la del portero. Pero creo que todavía no se ha ganado esos abucheos. Además se llevó injustamente la culpa del primer gol del Mallorca cuando fue Piqué (que por cierto anoche estuvo bastante irregular) el que impidió que el ucraniano despejara al tocar la pelota hacia atrás de forma errónea.
En fin lo importante es que se ganó y que pudimos afrontar los momentos más flojos de nuestro equipo (que se correspondieron con el segmento central de la segunda parte) con una diferencia en el mercador que no hizo albergar temores de que peligrara el resultado ante un Mallorca que dio muestras de ser un buen equipo.
El complemento ideal a la noche del sábado hubiera sido que el Real Madrid al menos empatara en el Calderón pero tal cosa no pudo ser a pesar de que de forma sorprendente el Atlético estuvo a punto de remontar un 0-3 en contra. Pero mientras los colchoneros sigan contando con esa defensa de galleta mojada (no usaremos los términos homófonos que todos tenemos en la cabeza) lo va a tener muy complicado este año.