sábado, 3 de noviembre de 2012

Jornada IX








No era un partido del que se esperara nada especial (si exceptuamos el hecho extradeportivo que ilustra este comentario) y por eso llamó un poco la atención el que el equipo titular que saltó al campo mostrara un claro 3-4-3 de esos que se reservan para encuentros con mucho más en juego. Atrás estaban Adriano, Alba y Mascherano, en el medio un cuarteto formado por Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc y delante Villa, Pedro y Messi.

En principio no veo necesidad de que Iniesta y Cesc jueguen juntos y lo que se ha visto esta noche no desmiente esta impresión, de hecho al final lo que ocurrió fue que Cesc quedó un poco oscurecido por Iniesta que llevó el peso del ataque aunque el primer gol vino de una combinación de Adriano y Pedro. Sin embargo ya para entonces las débiles líneas defensivas barcelonistas (producto de una combinación de la poca seguridad que ofrece Mascherano como único referente en el centro de la defensa, la escasa rapidez de Busquets cuando el equipo es cogido al contraataque y que, como suele ser habitual en nuestro equipo, los laterales se pasan la vida apoyando el ataque) ya habían dado un susto en una jugada rápida en la que el Celta no marcó por poco, en la segunda incursión sin embargo el balón terminó en la portería de Valdés.

No parecía que la cosa fuera para inquietarse mucho y para despejar las dudas pronto una combinación entre Villa (que hizo un gran partido y parece estar ya al 100%) e Iniesta terminó en gol del primero.

A pesar de ello a Tito no debió gustarle lo que había visto en la primera parte, sobre todo cuando la lesión de Adriano (tres semanas de baja por cierto) hizo que entrara en el campo Alves lo que podía significa más debilidades defensivas aun. Quizás por ello decidió dar entrada a Bartra por un superfluo Cesc. El cambio le sentó bien al equipo que, exceptuando una clara oportunidad visitante nada más reanudarse el encuentro, no volvió a sufrir más contratiempos y se dedicó a cercar sin prisas el área visitante buscando el gol de la tranquilidad, a ser posible marcado por Messi. Al final el que transformó fue Jordi Alba tras un fuera de juego tan claro que de no ser porque el partido estaba ya en el bolsillo posiblemente hubiera dado mucho que hablar.

El resto del partido se fue en un  frustrado intento colectivo de regalar el gol al flamante papa en medio de un espectáculo flojo y para olvidar. Pero bueno ¡tampoco se va jugar un partidazo cada tres días! Al final lo que queda es un nuevo triunfo (y con el record del mejor comienzo de liga de la historia azulgrana) y tres puntos más en el bolsilo. El miércoles nos vemos por tierras escocesas.   

1 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Nosotros perdimos. Jugamos bien pero si sólo tiras una vez entre los tres palos pues es difícil ganar. Y el fútbol consiste en marcar más goles que el rival.

Estuve en Mestalla. Si Unai hubiese planteado el partido que hicieron lo habrían quemado en plaza pública. Ahora están muy contentos. Si se pasa mal viendo a tu equipo, verlo en campo visitante es peor. En fin, perdimos y ya está. Me gustó el Atleti, cómo jugo, la intensidad con la que jugó y las ganas de ir a por el partido en todo momento.

5 de noviembre de 2012, 1:14  

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