sábado, 25 de septiembre de 2010

Jornada V



El tropiezo del Madrid (pasaron los tiempos en que empatar fuera era un buen resultado) aparte de un "zas en toda la boca" a Mourinho y su cansina forma de crear polémicas era un acicate para que el equipo empezara un a priori difícil encuentro en San Mames con el objetivo de ponerse por delante del eterno rival (lo del Valencia de momento no preocupa a nadie, más adelante veremos si con motivo).

El equipo volvió a salir sin Messi y Abidal (que sigue enredado con no se qué cosa de su abuelo) y con el forzado 4-4-2 que impone la ausencia de su estrella. La importancia del encuentro (repito que potenciado aun más por el empate del Madrid) hizo que el Barça saliera a por todas, y eso que tenía enfrente a un rival que no sentía demasiada inclinación por encerrarse atras y que trató de adelantar líneas y presionar más arriba de lo que suele ser habitual.

Esto sin embargo no impidió que el equipo jugara para mí sus mejores minutos, un espacio que abarca desde el comienzo del encuentro hasta más o menos la mitad del primer tiempo, período durante el cual el Barça dominó y, con Iniesta como maestro de ceremonias, diseñó una serie de jugadas de ataque que no terminaron en gol de milagro. A partir de esos minutos el ritmo bajó un poco y algo más tarde tuvo lugar la jugada determinante del encuentro: la expulsión de Amorebieta.

Se suele objetar a este tipo de decisiones arbitrales el hecho de que los colegiados no sancionan con identico rigor otras jugadas semejantes, en cuyo caso habría que responder que son los arbitros que dejan pasar estas cosas los que deberían ser reprobados y no los que sí aplican el reglamento. Las entradas como las de Amorebieta (en plancha y por alto) son las que hay que sacar del fútbol. Asi que para mí justa expulsión.

De todos modos es innegable que el partido quedó marcado por este lance, y no es que los bilbainos (tanto jugadores como público) pusieran algo de su parte para evitar que esto pasara pues ambos colectivos parecían ya dar el encuentro por perdido. De tal modo que el Barça se dedicó a hacer un rondo por las proximidades del área local buscando su momento y con una estructura perfectamente acoplada: Xavi cubierto por Busquets buscaba el pase a la izquierda (donde Alves y Pedro combinaron con mayor o menor acierto), o bien la cesión a Iniesta quien a su vez trataría de buscar a Villa o al algún otro mejor posicionado. En una de estas combinaciones Iniesta cedió a Villa quien con un toque de clase habilitó a Keita que marcó el primer gol culminando así un gran encuentro pues el mediocampista africano tuvo la fortuna de implicarse en la clase de partido en la que es un jugador importante (en otra clase de partidos en cambio resulta practicamente inservible). Bienvenida sea la vuelta de la segunda línea de la que el malíense es santo y seña.

Si el Athletic necesitaba más excusas para venirse abajo se encontró con una perfecta de tal modo que se puede decir que ahí acabó el partido (bueno ya sabemos que al final no ocurrió así pero al menos todo el mundo tenía esa sensación), sólo faltaba certificarlo y tras innumerables ocasiones Xavi recuperó igualmente el gol de media distancia, una suerte que el Barça también había descuidado.

Casi al final del partido tuvo lugar la segunda jugada destacada en lo que al aspecto disciplinario se refiere, estamos hablando por supuesto de la expulsión de Villa que tengo que decir que fue igualmente justa (supongo que los que protestaron por lo de Amorebieta opinarían también que Villa no debió ver la roja porque al final no le partió la cara a Gurpegui). La ansiedad del asturiano es un signo de los tiempos locos que vive el fútbol: llevar dos goles (más varias asistencias e infinitas ocasiones falladas por poco) en cinco partidos se podría considerar un excelente rendimiento pero el asturiano quiere mucho más, lo cual demuestra ambición (lo que es bueno) pero también frustración (lo que es malo). Esperemos que esta desgraciada jugada no tenga influencia en los resultados venideros (algo difícil de evitar si Messi no regresa al 100% de su lesión la próxima jornada)porque de lo contrario podría poner a nuestro fichaje estrella de este año en la picota. ¡Calma querido Villa que ya no estas en el bronco Valencia!.

El gol del Athletic que vino acto seguido sembró una incertudumbre que por fortuna no cristalizó ya que Busquets (hoy ha sido el día de los goleadores mediocampistas) mató definitivamente el partido tras un pase de Pedro (que brilló con gran nivel y que una vez más gozó de buenas oportunidades de gol).

En fin una pena que dos jugadas a las que se les extraerá el jugo desluzcan un partido que yo considero brillante por parte de nuestro equipo.

2 comentarios:

Blogger Vargtimen ha dicho...

Perdone que no me Levante, jojojo.

25 de septiembre de 2010, 16:18  
Blogger El Impenitente ha dicho...

A Villa nunca lo cuestionaron en Valencia, por muy mala racha que llevase, aunque aquí también pecaba de ansiedad a la mínima. Pero no creo que tenga problemas Villa en el Barcelona. Su carácter encaja con el resto del equipo. Lo que pasa es que igual se ha visto marcando cincuenta goles en una temporada y ahora duerme mal.

29 de septiembre de 2010, 3:44  

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