lunes, 26 de julio de 2010

Time enough at last

Se cuenta que tras su exitoso debut Valdano (por aquel entonces entrenador madridista y valedor de la joven promesa) le dio a Raúl una charla sobre los peligros de la fama y sobre la excesiva adulación a la que podían entregarse los aficiondos y sobre cómo estas circunstancias podían influir en el comportamiento de un jugador de 17 años. El muchacho pareció entenderlo pero al día siguiente el MARCA en su portada una fotografia del delantero subido a lomos de un elefante.

6 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Las portadas de Marca son siempre un canto a la inteligencia. Bueno, las de todos los diarios deportivos.

Da igual que se vaya. Seguiré echándole la culpa de todo.

Me gusta más la foto de las holandesas que la de Raúl.

26 de julio de 2010, 13:09  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Creo que incluso a Raúl le gustaría más la foto de las holandesas

26 de julio de 2010, 14:20  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Yo creo que no. A Raúl sólo le gusta él mismo. El resto, morralla.

27 de julio de 2010, 1:25  
Blogger Slim ha dicho...

yo creo que tambien le gusta un poco mamen, no?

27 de julio de 2010, 5:33  
Blogger Deckard ha dicho...

Impenitente es como Sammuel L. Jackson en El protegido, necesita a su archi-rival a toda costa.

Se va una leyenda y a pesar de todas las polémicas nunca dijo nada, todo el bararullo estaba siempre en la prensa. Aunque seguro que Impenitente tendrá algún recorte de periódico por ahí.

28 de julio de 2010, 11:01  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Raúl nunca dijo nada. Sólo movilizaba a sus acólitos de la prensa mientras él callaba, ponía cara de no haber roto un plato nunca y se señalaba el número a la espalda en un gesto de humildad.

La mujer de Raúl sabe que todos los días ha de decirle a su marido lo alto, lo fuerte, lo guapo, lo listo, lo bien que juega al fútbol, lo grande que es, lo injusto que es la gente con él y lo humilde que es un millón de veces. Sólo así consigue que Raúl le dé el visto bueno, se fije en ella y le conceda un microsegundo de arrumacos.

Y en mi casa siempre dijimos que la culpa de todo lo malo que ocurría en el mundo lo tenía la vecina de arriba, que era insoportable, hasta que se demostraba lo contrario. Yo cambié a mi vecina por Raúl. Simplemente.

29 de julio de 2010, 1:35  

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