sábado, 24 de abril de 2010

Tres más y uno menos



Por mucho que desde el club y desde la prensa se insistiera en que había que tener la mente puesta en el partido de hoy lo cierto es que nadie (ni siquiera el club y la propia prensa) ha hecho caso del consejo.

Incluyendo el propio Guardiola dado que estoy seguro de que no mediar ese importantísimo partido de vuelta del miércoles quizás no hubiera presentado esta alineación en la que destacaban por el centro de la defensa Chygrinski y Márquez y en la delantera los poco habituales Henry y Jeffren.

Desde el principio el Xerez pareció un rival que hacía honor a su posición en la tabla pues no dejó de perder la pelota a las primeras de cambio mientra que el Barça se manejaba con peligro y espacio en las proximidades del área visitante.

De un afilado pase de Xavi surgió un gran jugada de Jeffren que se recobró de un resbalón (el balón le dio en el brazo pero en las mismas circunstancias no se hubiera pitado penalty a un defensa así que no veo por qué se le tiene que pitar mano a un delantero) y luego encaró a Renán para colocarle la pelota al palo más lejano. Extraordinario gol que tiene valor doble como todos aquellos que consiguen los jugadores no habituales.

Tras el gol no cambió gran cosa y por consiguiente estaba claro que de tanto combinar el equipo lograría de nuevo hallar un hueco en la poblada defensa jerezana. De este modo Keita pasó al hueco a Ibra que optó –de forma acertada aunque nunca sabremos si influyó en esa decisión el hecho de ser un jugador cada vez más discutido por una parte de la afición- por ceder a Henry que marcó a puerta vacia aunque trastabillándose.

Hasta ese momento, que yo recuerde, el Xerez no había inquietado lo más mínimo la portería de Valdés por lo que daba la sensación de que el partido estaba casi finiquitado y sólo era cuestión de ver el número de goles que podrían encajar los colistas. Pero hete aquí que sólo unos minutos después una pérdida de balón (lo perdió Chygrynskiy pero no fue culpa suya, todo vino de un mal centro que le dio Touré o Keita, no recuerdo ahora quien) Mario Bermejo fusiló a un Valdés cogido a contrapelo.

Lo que ocurrió a partir de ese momento sólo tiene explicación desde el punto de vista de la psicología. En primer lugar en el campo había demasiados jugadores que trataban de reivindicar su puesto en el equipo: Henry, Jeffren, Ibra, Touré, Chygrynskiy, Márquez…el gol del Xerez puso nervioso a todos estos jugadores que empezaron a perder el control del balón y a fallar centros increíbles contagiando incluso su mal fario a gente como Xavi.

El resultado es que los nervios invadieron al equipo, a la afición e incluso a Pep que, contraviniendo su costumbre, hizo un doble cambio nada más empezar la segunda parte debido a que el desconcierto en todas las líneas era más que evidente. Entro Messi por Jeffren (justificable aunque yo hubiera cambiado a Henry que está ya a estas alturas sólo para medio tiempo, dicho esto sin acritud) y sorprendentemente Piqué por Márquez. Digo sorprendentemente porque es muy difícil ver un cambio en la defensa salvo que el sustituido esté lesionado o apercibido. Muy mal tuvo que ver la cosa Pep que además eligió al mexicano antes que a Chygrinski sin duda porque sabía que una pitada por parte del público podría terminar de hundir al ucraniano.
De todos modos y antes de que pudiera notarse el efecto del doble cambio una recuperación de pelota de Keita sirvió para que Touré se internara por banda y sirviera un pase que Ibra remató a placer. Una gran noticia y una reflexión para todos los aficionados (sobre todo para los que van al campo salvo que el ambiente dominguero de hoy haya sido el causante del comportamiento del respetable) y es el hecho de que se ha estado silbando a un jugador que ha concluido el partido con una asistencia y un gol. Es posible que algunos consideren que el sueco ha sido un fiasco (yo no le doy por perdido ni muchísimo menos) pero está metiendo goles y sobre todo está intentándolo de todas las maneras posibles demostrando además una gran fortaleza psicológica.

Tras el 3-1 lo que quedaba del partido se tradujo en rezar para que ningún jugador se lesionara por mucho que el Xerez se empeñara en lo contrario.

Ha sido un partido extraño y en ocasiones preocupante. Pero yo creo que todo se debe, una vez más, a la tensión previa al decisivo partido del miércoles, pase lo que pase ese día, tanto para bien como para mal, el equipo se habrá sacudido de encima esa losa y entonces podrá atacar lo que queda de liga tal y como nos tiene acostumbrados a hacerlo.

Quedemos con que hemos ganado tres puntos y hemos descontado un partido de la lista de pendientes. Y también con los goles de tres jugadores no habituales y el soberbio partido de Touré.

Hasta el miércoles. ¡TIEMBLA MOURINHO!

2 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

No sé yo si Mourinho es de los que tiemblan o de los que disfrutan en las encerronas.

La Liga igual, va a estar entretenido el descenso y pendiente del jueves en Anfiled. Cada cual con lo suyo.

26 de abril de 2010, 1:03  
Blogger Deckard ha dicho...

Sin novedad en el frente.

Eso sí, como ya hizo el Valladolid, el Zaragoza dio hostias como panes todo el partido, el Xerez por lo menos os dejó tranquilos 80 minutos.

26 de abril de 2010, 1:58  

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