sábado, 17 de abril de 2010

Sí pero...



Sí, sí ya lo sé. Que el Español se arrastra durante buena parte de la temporada pero se esfuerza al máximo cuando tiene que jugar contra nosotros. Que llevaban preparando este partido desde hace semanas. Que reservaron jugadores el pasado encuentro cuando se enfrentaban contra un rival directo por un descenso del cual no están automáticamente a salvo. Que hacen lo que sea por joder al Barça y favorecer a su equipo hermano. Que la primera amarilla de Alves no fue (pero SÍ la segunda y eso era algo que el alocado jugador brasileño tenía que haber tenido en cuenta). Que la suspensión perdonada a Kameni para que pudiera jugar este encuentro es una vergüenza (aunque tampoco es que se notara demasiado su presencia en el campo). Que ellos salen a jugar al límite del reglamento y en ocasiones el árbitro no castigó con suficiente determinación su juego duro.

¿Y a nosotros que nos importa? ¿Acaso debemos rompernos la cabeza con circunstancias que no podemos controlar? Lo único que podemos hacer contra todo eso es lo que no hicimos: imponer nuestro juego.

Resulta difícil analizar un partido del derby metropolitano. Da igual lo bien o mal que estén los contrincantes, este tipo de encuentros es un universo en sí mismo. El equipo no ha jugado con comodidad en todo el partido, en la primera parte apenas sí recuerdo un tiro a puerta, en la segunda un disparo ajustado de Messi que salió fuera por poco. Nada más.

Pep repitió el experimento que le produjo buenos resultados en el partido del Bernabeu, aquí no sucedió lo mismo y no hay más que hablar sobre eso. Para mí el detalle fundamental del partido fue por un lado la falta, una vez más, de un referente en ataque, alguien que clavara a los centrales españolistas lo suficiente como para permitir el desdoble por banda de gente como Messi, Alves y Pedro. El juego azulgrana por el centro resultó imposible ante la acumulación de jugadores en torno a Xavi y Messi que para colmo tampoco podían arrastrar a sus marcadores lo suficiente como para permitir que los laterales y extremos desbordaran por banda.

El partido era físico, malencarado, a cara de perro, prodigándose las patadas y las malas formas entre jugadores (aunque tampoco llegó la sangre al río), una forma de jugar en la que, una vez más, consiguió meternos el Español.

Llegó el descanso y se confiaba en que la presión en todo el campo de los pericos descendiera en intensidad tal y como habíamos visto en otras ocasiones, algo que ya había empezado a suceder al final del primer tiempo. Pensando sin duda en ello Pep dio entrada a Keita y Henry. Justificada la primera sustitución (hacía falta refrescar el medio campo debido a la dura batalla que se libraba allí), algo más discutible la segunda. De hecho yo llegué a pensar que Ibrahimovic no estaba al cien por cien para jugar pues de otro modo no comprendía la inclusión en un partido como este de alguien que, por los motivos que sean, no ha demostrado demasiado compromiso con el club durante esta temporada algo que volvió a demostrar esta noche (de hecho hubo un momento en el que tuve la escalofriante sensación de que al jugador francés le fastidió el hecho de que le llegara rebotado un balón en una jugada que ya había dado por perdida).

Pero lo determinante tuvo lugar tan sólo cuatro minutos después de la doble sustitución. La expulsión de Alves terminó por descomponer a un equipo que a esas alturas ya daba muestras de cansancio, por los partidos acumulados y por la brega a la que el equipo blanquiazul le había obligado a entrar. La posterior entrada de Zlatan por Pedro no tuvo ya el menor efecto.

Si algo bueno puede salir del partido de hoy es que por lo menos se ha terminado ese injustificado optimismo posterior a la victoria en el clásico y por el que ya se daba la liga por ganada. Ni siquiera una victoria hoy justificaba ese optimismo cuando todavía tenemos que viajar a Villareal y Sevilla y recibir a tres equipos que, por muy mal que estén en la tabla y por muy inferiores que sean a priori, vendrán al Camp Nou con el cuchillo entre los dientes.

Lo peor es que hemos gastado el comodín que nos quedaba y no nos podemos permitir más fallos. Claro que el Madrid también puede tropezar pero será mejor que sigamos pensando que a lo mejor no lo van a hacer. Lo importante es que pase lo que pase mañana seguiremos líderes y además tenemos que jugar toda una semifinal el martes que viene (si la ceniza lo permite). La gran venganza contra el Español tendrá que seguir esperando, nos la han vuelto a jugar y no hay más remedio que joderse.

2 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Aparte de la diferencia que existe entre Madrid-Barça y el resto, este año ha sido vergonzoso la cantidad de equipos que han dado esos partidos por perdidos reservando jugadores o forzando tarjetas. Así que, para uno que os juega a cara de perro tampoco es para molestarse. Para nosotros los partidos más importantes son los que jugamos contra el Madrid y nos las dan siempre del mismo lado.

De todas formas igual el punto es bueno. No tengo yo muy claro que hoy el Valencia vaya a perder.

18 de abril de 2010, 9:43  
Blogger Deckard ha dicho...

Otra vez a un punto. Volvemos a empezar, unos a sacar pecho y los otros el fatalismo. He llegado a leer que el Barça perdió la liga en Almería. Tela.

19 de abril de 2010, 2:24  

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