martes, 24 de abril de 2012

Slow and wide

Señores una vez más me siento incapaz de escribir nada, lo intentaré mañana porque verdaderamente hay muchas cosas que decir.
Bueno, veamos ¿qué ha pasado en realidad? Hace justo siete días el equipo se enfrentaba a una semana decisiva con expectativas muy altas en todas las competiciones, y pasados esos siete días después estamos en medio de un velatorio que incluso esta noche podría tornarse aun más dramático. Empecemos por el principio y el principio es el encuentro de Stamford Bridge. Personalmente no tengo nada que reprochar al equipo sobre lo que sucedió aquella noche, se puso los cinco sentidos en la consecución de la victoria, se jugó extraordinariamente bien y se crearon al menos seis ocasiones de gol de esas que es más difícil fallar que convertir, una autentica desgracia de las que tienen lugar de vez en cuando y contra las que no se puede hacer nada. Para empeorar las cosas el Chelsea aprovecho la única ocasión de gol que tuvo en su mano y de este modo un equipo que ya daba por bueno un resultado de empate a cero se encontró con la llave de la clasificación en sus manos. ¿Qué podemos decir del gol encajado?, pues que Guardiola era muy consciente de que la eliminatoria pasaba por meter al menos un tanto en terreno inglés y que para ello iba a necesitar de todo su potencial en ataque lo que igualmente pasaba por una defensa en la que al menos uno de sus componentes estuviera de forma casi ininterrumpida volcado en dicho ataque. Esa forma de jugar es extremandamente arriesgada y sólo es posible sobrevivir a ella cuando se marcan más goles de los que se encajan, desafortunadamente sucedió lo contrario. Cuatro días más tarde llegó el segundo acto del drama, resulta muy fácil ponerse a jugar a la psicología y afirmar que el frustrante partido de ida de la Champions influyó en el ánimo de los jugadores a la hora de afrontar este encuentro, no seré yo quien haga dicha afirmación, más bien prefiero pensar que lo del pasado sábado fue el pinchazo de un globo que todos los cules habíamos inflado en exceso con nuestra ilusión. Pese a la impresionante remontada, que nos había permitido rebajar de diez a cuatro la diferencia de puntos, lo cierto es que el Real Madrid había soportado el tirón lo suficiente como para llegar al Camp Nou todavía en la ventajosa posición de que le favorecieran dos de los tres resultados posibles y que en el peor de los casos seguiría dependiendo de sí mismo. Mourinho puede ser un majadero pero está claro que no iba a caer dos veces en el mismo error de jugarla al Barça de tú a tú cuando podía irle muy bien haciendo todo lo contrario. Para colmo a los trece minutos Valdés (con una salida en falso) y Puyol (al empeñarse en bloquear para que el portero caído pudiera aferrar el balón en lugar de darle un puntapié y mandarlo a la punta del muelle) regalaron un gol que dejaba a los madridistas en una situación que no podían ni soñar antes de empezar el encuentro. Ese primer gol encajado pudo ser un simple contratiempo (por más que pienso que la actitud de Puyol se debió a una mala interpretación de la filosofía de la recuperación de la pelota a toda costa) pero lo que sucedió después sí que resultó más preocupante, exceptuando esa cesión de Messi que Xavi no pudo rematar el resto del encuentro fue un asedio continuo y estéril a la portería blanca que pese a ello apenas pasó apuros, el Barça empleó todos los recursos a su alcance para tratar de roer el hueso blanco sin conseguir otra cosa que estrellarse contra un verdadero frontón en un tipo de juego que recordó mucho al del partido anterior (con la diferencia de que se crearon muchas menos ocasiones de gol) y que todos los aficionados preveíamos que se repetiría tres días más tarde. El gol del chileno Alexis vino por una cuestión de simple probabilidad pero cuando ya todos nos las prometíamos muy felices vino el mazazo en forma del segundo tanto madridista y aquí sí que empezó el mosqueo. Cuando Alexis empató el partido quedaban todavía 25 minutos de juego aproximadamente, el equipo tenía tiempo y recursos (aparentemente) para la remontada y aun quedaba mucho tiempo para que comenzara el ataque a la desesperada que sólo debería reservarse para el descuento del segundo tiempo, pero en cambio el equipo cedió un balón que disputaron los dos jugadores más peligrosos del máximo rival: Ozil y Cristiano Ronaldo, este último recibió en unas condiciones ideales para marcar el segundo gol y poner punto y final al partido y a la liga. ¿Cómo era posible que el monstruoso trabajo que había costado empatar el partido se viniera debajo de ese modo? Una vez más la defensa triangular se había mostrado excesivamente vulnerable y por añadidura dicha defensa estaba formada por un jugador como Mascherano, providencial en el corte y la anticipación, pero completamente vendido cuando de lo que se trata es de defender un contraataque en el que los delanteros contrarios emplean el espacio y la velocidad. En estas circunstancias una ausencia que hasta ese momento había pasado desapercibida (la de Piqué) empezó a proyectar una sombra cada vez más prolongada. ¿Por qué el hasta hace poco indiscutible defensa central de nuestro equipo había estado desaparecido durante dos de los partidos fundamentales de la temporada? La únicas explicaciones posibles eran bastante desalentadoras, o bien se trataba de una nueva cuestión de “feeling” como la que se había traducido en el traspaso de Samuel Etoo, o bien Guardiola no confiaba mucho en una liga que daba ya por perdida hace semanas considerando todo esto de la remontada más un estorbo que otra cosa. Como quiera que fuese en tan solo cinco días se habían esfumado las esperanzas en liga y la vuelta de la Champions se adivinaba como llena de funestos presagios. Y así llegamos al partido de ayer en el que el mister volvió a apostar por su ya célebre 3-4-3 esta vez con Piqué en el centro de la defensa y con acumulación de peloteros en el centro de campo más un triángulo ofensivo formado por Messi, Alexis y Cuenca. Los comienzos del partido fueron prometedores con un Piqué asumiendo el papel de iniciar el juego de ataque y empeñado en demostrar que estaba en plena forma e implicado a fondo en el esfuerzo del equipo. Comenzaron a llegar algunas ocasiones claras de gol virtud a rápidas combinaciones de los hombres de arriba, aunque dichas ocasiones se fallaron parecía imposible que pudiera repetirse la desgracia de seis días antes. Las cosas empezaron a joderse cuando en el minuto 25 una salida un tanto histérica de Valdés terminó con Piqué por los suelos con un fuerte golpe que le hizo perder la consciencia momentáneamente y que obligó a su sustitución por Alves algunos minutos más tarde, con ese cambio se perdía presencia y seguridad en el centro de la defensa pero al menos se ganaba en posibilidades de ataque. En los siguientes diez minutos pareció que volvíamos a ser el asombro de Europa cuando (en dos jugadas en las que pillamos a los ingleses a contrapié, un detalle para no olvidar) logramos primero empatar y luego colocarnos por delante en la eliminatoria. Entre medio John Terry se había hecho expulsar de la manera más absurda posible cuando su equipo más lo necesitaba. Parecía el comienzo de otra noche histórica pero en ese momento llegó la clave del partido y posiblemente de toda la semifinal, casi sin saberse cómo Ramires logró abrirse paso entre la, una vez más, dispersa y lenta defensa culé para volver a colocar a su equipo en ventaja. De los aproximadamente 190 minutos que duró la eliminatoria el Chelsea tan sólo disputó cuatro en una situación que le eliminaba del camino a la final. Un desastre. ¿Podía salir mal algo más? Naturalmente que sí, a poco de la reanudación Messi falló, si mal no recuerdo, su tercer penalty de esta temporada. Queda muchísimo tiempo por delante y estábamos a sólo un gol de Munich pero en ese momento el Barça comenzó a perder los papeles, se sucedieron las imprecisiones, los nervios (circunstancia insólita en unos jugadores ya veteranos que lo han disputado y lo han ganado todo en el mundo del fútbol) y el agotamiento psicológico de jugar contra una muralla implacable en la que diez hombres parecían comportarse como un solo. El equipo lo intentó todo, sobre todo en materia de combinaciones y pases interiores pero, como hemos destacado ya, ese tipo de juego sólo pudo ser posible cuando se pilló al Chelsea a contrapié algo que estaba claro que no volvería a suceder en lo que restaba de encuentro. La puntilla materializada por Torres fue ya una mera anécdota de este increíble drama a doble partido. Estos tres últimos encuentros evidencian una serie de características sobre las que es necesario reflexionar sobre el hecho de que durante toda la temporada (y por muchas circunstancias algunas achacables a elementos incontrolables) no ha sido posible establecer un esquema estable ni en ataque ni en defensa, que el equipo parece incapaz de abandonar su frenesí ofensivo para adoptar una táctica más prudente (que no conservadora) cuando no es imperioso atacar en tromba, que carecemos de armas de asedio cuando el conjunto contrario se enroca de la manera que hemos visto durante buena parte de la temporada, estos deméritos han sido ocultados en parte por la descomunal calidad de nuestros jugadores (en especial de Messi que se ha vaciado de forma sobrehumana durante todo este año) pero ahora han quedado en evidencia y es algo sobre lo que habrá que trabajar la próxima temporada, si es Guardiola y su equipo el que lo haga es algo que todos deseamos pero que sólo está en sus manos y ahora sí que no hay ninguna prisa en que tome su decisión. ¿Fin de ciclo? Ningún equipo ha dominado Europa más allá de unos pocos años, ni el Madrid de los 60, ni el Ajax o el Bayern de los 70, ni el Liverpool o el Milán de los 80, si después de haber conquistado el mundo ha llegado la hora del relevo es algo que se verá la temporada que viene. Mientras tanto en lo que queda de ésta nos resta algún miserable consuelo como el de ganar la Copa Froilán o que el Madrid pierda el encuentro que se está jugando en estos momentos, como en los viejos tiempos. Lo que no pertenece ya a los viejos tiempos es nuestra gent blaugrana, al menos no la que llenó ayer el Camp Nou que animó incansablemente al equipo y que le despidió cantando uno de nuestros himnos más conocidos, me quedo con esa última y esperanzadora impresión. En lo que respecta a la Liga y a la Champions (salvo que la final sea un Bayern-Chelsea) este blog ha terminado, nos vemos en la final de Copa.

13 comentarios:

Blogger Deckard ha dicho...

¡Animo!

Si te explayas ya comento más.

24 de abril de 2012, 14:06  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Estoy con Deckard. Si acaso recuerda que las satisfacciones del fútbol nos acompañarán siempre pero nunca dejaremos que las desilusiones nos acompañen más de un día. Mañana ya todo será pasado, un pasado lejano.

25 de abril de 2012, 1:01  
Blogger Slim ha dicho...

y pronto la eurocopa (torres y mata juegan con nosotros)
ánimo sisterboy.

25 de abril de 2012, 9:05  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Disculpas por la asuencia del punto y aparte, blogger ha cambiado su configuración y hasta que encuentre la forma de separar los párrafos esto es lo qeu hay.

25 de abril de 2012, 12:19  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Pues lo mismo para Deckard. Si planteas el partido para llegar hasta los penaltis, prepáralos. Y menos mal que tenéis a Casillas.

Confiamos en que sí que escribas crónicas para los partidos del Europeo.

El ciclo del Barça se acabará o bien cuando Xavi, Iniesta o Messi ya no puedan con su alma o cuando Puyol se corte el pelo y la gente descubra lo feo que es y se vacíe el estadio.

26 de abril de 2012, 1:02  
Blogger Deckard ha dicho...

Pues al final no puedes cerrar todavía el blog. Mourinho la cagó en la ida y no aprendió la lección para la vuelta. Yo sigo en mis trece con Kedhira, no aporta nada en el ataque del equipo y se pierde la conexión de Xabi con los de arriba y el equipo se parte irremediablemente. Granero si se ofrece en la salida y el equipo se hace más corto, pero eso se ha visto y no hay manera de que se baje del burro.

Porque luego está el mito de que corta el juego (como en el gol de ayer) pero es que el corte es de un balón que el mismo pierde un segundo antes. Ayer publicaron las estadísticas del Barça-Madrid:

Xabi 12 robos
Pepe y atención Ozil: 9
Ramos y Crisitiano (que solo se le pide andar en defensa): 7
Arbeloa y por fin Kedhira 5.

Para venderlo como stopper no convence y como no me da más en ataque... Decía en radio Robinson que como el Madrid juega rápido en largo no le da tiempo a llegar, pero muchas veces juegan en largo porque no hay opciones que el debería proveer.

Luego los penaltis una lotería.

26 de abril de 2012, 2:55  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Lo único que puedo decir es que puede que lo de ayer fuera un consuelo de mierda pero como consuelo de mierda no tiene parangón.

Por respeto a nuestro madridista omitiré el inacabable cachondeo Sergio Ramos de hoy.

Y mucho me temo que mañana entraremos en depresión otra vez :(

26 de abril de 2012, 9:38  
Blogger El Impenitente ha dicho...

¿Depresíón? Tómate un adrianazo que es lo mejor contra la depresión. Nos vamos a Bucarest a ver si queda algún rumano por allí. Y ya que estamos, pues nos traeremos la copa.

26 de abril de 2012, 23:36  
Blogger Deckard ha dicho...

Me he visto todas las coñas así que estoy curado de espanto.

Antes de que diga nada oficial, creo que Guardiola se va. No veo sentido a que hable con los jugadores y luego haya un comunicado si se va a quedar, ¿no? Si te quedas no hay nada que hablar.

27 de abril de 2012, 1:05  
Blogger Deckard ha dicho...

Enhorabuena a los Atléticos.

27 de abril de 2012, 1:06  
Blogger El Impenitente ha dicho...

¿Tito Vilanova?

27 de abril de 2012, 12:17  
Blogger Deckard ha dicho...

Al final el sustituto lo ha elegido a dedo Mourinho :D

28 de abril de 2012, 2:02  
Blogger SisterBoy ha dicho...

http://sisterboydrama.blogspot.com.es/

28 de abril de 2012, 14:13  

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