sábado, 2 de enero de 2010

Jornada XV


Todo ganado, todo por ganar. En cuanto vi esta frase me pareció una leyenda de lo más conveniente para combatir el aura de excesiva euforia que envolvía al equipo. Y por lo que he visto hoy no parece que haya sido ese el problema, quiero decir que no ha habido nada en el partido que indique que el equipo se haya dormido en sus laureles por más que sea este un comentario que nos hartaremos de oir mañana. Reconozco no obstante que, de todo lo sucedido desde que el equipo consiguiera su sexto título hasta que el arbitro pitó el comienzo del partido de hoy, lo único que me ha resultado disonante es ese permiso extra que Guardiola concedió a Messi, algo dificíl de comprender cuando Iniesta también era duda para este partido.


Salir al campo sin estos dos jugadores resultaba un handicap demasiado serio. De todos modos durante los primeros minutos dió la impresion de que Xavi podía componerselas bien ayudado por Busquets (a un alto nivel sobre todo en la primera parte por más que su forma de jugar siga poniendo a veces los pelos de punta) y el joven Jonathan Dos Santos que no tuvo tanto peso en el juego pero que dejó muy buena impresión en todos los balones que tocó.

El equipo atacaba sobre todo por banda con Alves y Pedro combinando por la derecha y Henry y Abidal por la izquierda, de una de estas combinaciones vino el primer y único gol del Barça a los pies precisamente de Pedro, bien por el canario que sigue iluminado aunque hubiera preferido que marcara Henry que además hizo una muy buena primera parte por más que luego se desinflara física y anímicamente.

Lo que ocurrió a partir del gol no debería sorprender a nadie que sepa aunque sea un poquito de este deporte, el Barcelona por lo general suele disputar sus encuentros con equipos técnicamente muy inferiores a él que en cuanto encajan un gol parece que jugaran a no encajar otro más que a empatar, pero el Villareal no es un cualquiera y Senna, Cazorla y Cani no son profesionales de medio pelo y estos tres jugadores tuvieron buena parte de culpa de que durante la primera parte el dominio fuera alterno y que se produjera la no habitual situación de que era el equipo contrario el que dominaba en ocasiones el centro de campo y de que fueran los azulgrana los que trataran de contragolpear con un peligro que, en al menos una ocasión, no se manifestó porque el arbitro era de esos que pita cualquier cosa siempre y cuando dicha cosa no tenga lugar dentro del área, o sea, un cobarde.

Lo que se vio en los primeros 45 minutos fue ni más ni menos que un partido muy disputado entre dos equipos con una gran igualdad en dominio y ocasiones.

Tras la reanudación y tras un serio aviso previo el Villareal terminó por empatar y a partir de este momento sí que fue un equipo que jugó como nos suelen jugar ya que al dar por bueno el resultado se dedicó más bien a la contención y el contraataque algo que también es lógico teniendo en cuenta el elevado esfuerzo que habían hecho en la primera parte.

Tras el empate entró Iniesta por Jonathan y el equipo pareció apreciar el cambio pues se dedicó a atacar con bastante peligro aunque ya a estas alturas las bandas dejaron de funcionar puesto que el peligroso dúo Pedro-Alves vio su el lado derecho excesivamente taponado por un equipo ya a la defensiva pese a lo cual el incombustible lateral brasileño siguió haciendo un buen partido y dio muchos pases por alto que de todos modos la defensa amarilla despejó sin grandes problemas. En la otra banda Henry volvió a demostrar que es un jugador de medio partido y en este crítico momento del juego se vino abajo de nuevo.

A partir de ese momento todo el juego de ataque tuvo como objetivo a Ibrahimovic, no fue el mejor partido del delantero sueco que no tuvo fortuna en sus remates (aparte el hecho de que cualquier balón que disputaba terminaba con razón o sin ella con una falta pitada en nuestra contra) y cuando trató de combinar busco en exceso la floritura. No voy a ser yo quien critique esto, los pases de fantasía de nuestro delantero centro nos han dado muchos goles este año, no podemos criticar sus excelencias cuando salen mal y aplaudirlas cuando salen bien, eso tampoco debería hacerlo nadie que entienda algo este juego. Lo cierto es que Zlatan acabó un tanto desquiciado tratando de tirar a puerta cuando la opción más valida era la asistencia (al contrario de lo que ha hecho en otras ocasiones) y terminó por ganarse una absurda tarjeta que le elimina para el próximo partido en Tenerife, otra nueva e inquietante muestra de su difícil carácter.

Terminó el partido con un empate que considero justo visto el nivel de ambos equipos y el juego exhibido. No me gusta que mi equipo no gane pero tampoco considero que se hayan perdido dos puntos, de todos los empates en lo que llevamos de liga el único que no tiene perdón es el que cedimos en Pamplona, el de Bilbao fue el justo castigo a un mal encuentro y los otros dos (el de Valencia y el de ayer) son el resultado lógico de una liga tan dura como cualquier otra. Lo malo como de costumbre es que, también como sucede en cualquier otra temporada de nuestra liga, nuestro éxito o fracaso va parejo al del máximo rival, sobre todo este año en el que la expectación despertada por el millonetis que preside a los blancos nos mantendrá todo lo que reste de temporada en una locura de la que será difícil desprenderse, sobre todo si el Madrid gana hoy, algo que es muy posible que suceda.

De la buena actuación de la directiva (esta y la que venga) y el equipo técnico dependerá que no caigamos en el delirio. Si algo bueno tuvo lo de ayer es que nos ha despertado ya del sueño y nos ha puesto de nuevo en marcha. Todo por ganar.

5 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Por una vez tu equipo no te hizo un buen regalo de cumpleaños y el mío sí.

Por cierto, felicidades, aunque con cierto retraso.

Me enteré de una cosa que me dejó helado. En las tiendas oficiales Nike de Madrid hay muchísima más oferta (porque hay muchísima más demanda) de productos del Barcelona que de productos del Atlético de Madrid. Ya no somos nadie ni en Madrid.

3 de enero de 2010, 12:17  
Blogger SisterBoy ha dicho...

¡Enhorabuena perillán! me alegro por tí y además el Sevilla es rival directo y un equipo muy antipatico

3 de enero de 2010, 14:04  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Me contó un amiguete que estuvo hace poco en el Pizjuán que, por lo visto, la afición del Sevilla ya es como la del Valencia, que enseguida se pone nerviosa y empieza a silbar al equipo pues ahora es exigente. Pues nada, a exigir.

4 de enero de 2010, 12:58  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Con respecto al comportamiento de la afición española hay un artículo muy revelador (como casi todos los que escribe) de John Calrin en El Pais del pasado domingo, no pongo el link por razones técnicas.

4 de enero de 2010, 13:27  
Blogger Deckard ha dicho...

Lástima no haber conseguido el liderato. El Madrid hizo un partido tonto, no hizo mucho peligro Osuna y se enrededaron de mala manera (sobre todo Lass) fallando siempre en el último pase.

Me voy a leer a Carlin que siempre es un placer.

5 de enero de 2010, 1:07  

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