martes, 8 de julio de 2014

SEMI SECO



Habíamos hablado de la poca fiabilidad de Brasil (un equipo formado en su mayoría por esforzados pero mediocres obreros de la pelota) en los partidos previos, de cómo había sacado dichos partidos con apuros en un recorrido que parecía una huida hacia adelante, también de la diferencia entre el intuitivo y caótico fútbol americano en comparación con el cerebral y brillante que procedía de la vieja Europa y también de cómo la ausencia de dos de sus jugadores más destacados sembraba todo tipo de dudas ante cómo se comportaría el equipo de Scolari.

Pero lo sucedido ayer no tiene ninguna explicación posible, y no voy a intentar hacerlo, cuando uno asiste en su vida a un acontecimiento histórico (al nivel de la caída del bloque comunista o el atentado del 11 de Septiembre de 2001) sólo puede sentarse a contemplarlo y esperar a que alguien con el tiempo nos lo explique.



Argentina y Holanda nos regalaron ayer uno de los peores partidos de este Mundial y una de las semifinales más infames de cualquier Mundial.

 

Por lo menos Argentina tiene excusa, con algunos de sus jugadores más brillantes semi lesionados y con su estrella mundial en mode pausa, está claro que se trata de un conjunto de esforzados profesionales donde abunda la mediocridad, de hecho el que Mascherano haya sido el mejor jugador sobre el campo anoche dice mucho de lo que se pudo ver.

 

Holanda tiene ya menos excusa, poseía una Selección que se había mostrado muy contundente la mayor parte del campeonato y contaba con jugadores de gran calidad técnica, pero no obstante (y quién sabe si bajo el mismo stress postraumático que ha contagiado a toda la comunidad balompédica tras el cataclismo del martes) actuó de forma timorata interpretando equívocamente el concepto de juego de toque (al estilo del Barça más ramplón de las últimas temporadas) como un monótono pasarse el balón en la zona del centro de campo olvidando que el propósito de la posesión es  que se manifieste en goles o al menos en jugadas de peligro.

 

Tras 90 minutos de sopor llegó la prórroga en donde al menos se vio algo de verticalidad en el juego, después los penaltis y al final la suerte favoreció al equipo menos antipático.

 

Así se llega a las vísperas de la conclusión de todo que será el Domingo con la que ya era la final más repetida de la historia. De todos modos mis simpatías siguen estando con la albiceleste aunque lo lógico e incluso lo justo sería que ganara Alemania, y seguramente será lo que ocurra salvo que Messi decida despertarse.         

2 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Me parece que Brasil va a volver a jugar de blanco.

Y me temo que, tras ver a Brasil en este Mundial y en los últimos años, los más felices ayer eran los Garrincha, Pelé, Tostao, Gerson, Rivelinho, Socrates, Zico, Falcao, Romario, Ronaldinho, Ronaldo, etc. Este equipo era una traición.

Y sí, lo de ayer probablemente trascienda al partido del próximo domingo.

Por lo demás, qué alegrón. Ayer gané este Mundial y muchos Mundiales.

8 de julio de 2014, 23:57  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Me fui a la cama en el descanso, lo cual no quiere decir que no me durmiese antes.

Y si he sentido la derrota de Holanda es porque las fotos de las macizas holandesas son mis favoritas.

Y voy con Alemania. Por simpatía natural, por antipatía natural, porque creo que es de justicia, por este Mundial y por todos los años que llevan llamando a la puerta y porque el martes pasado me hicieron muy feliz. Creo que el martes pasado fue el primer día que sonreí viendo fútbol desde Lisboa. Y eso se agradece.

10 de julio de 2014, 13:20  

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