martes, 10 de junio de 2014

OTRA VEZ, CON MÁS SENTIMIENTO



Fiel a la cita que con carácter bianual tiene este blog (que recordemos es un spin off futbolero del blog primigenio) aquí llegamos con una nueva cita mundialista, como suele ser habitual empezaremos por un repaso de las ediciones de las que guardo memoria personal hasta llegar al momento presente. ¡Vamos pallá!.



ARGENTINA 1978
El Mundial que nunca debió celebrarse. Unos meses antes había tenido yo mi primer y dramático contacto con la selección nacional durante la fase de clasificación en el partido contra Yugoslavia, la célebre “Batalla de Belgrado”, la del botellazo a Juanito (nuestro Jake LaMotta particular) donde los serbios dieron un adelanto de la mala leche que gastaban.



Ya en Argentina y con Kubala de seleccionador empezamos perdiendo con Austria por dos a uno. Luego vendría un empate con Brasil donde se produjo uno de los hechos más recordados de la leyenda negra de nuestro equipo: el no-gol de Julio Cardeñosa, un hecho que marcaría para siempre la vida de este futbolista y por el que todavía hoy casi treinta años después le siguen preguntando. Luego vendría una inútil victoria con Suecia y para casa sin pena ni gloria





ESPAÑA 1982



Nuestro Mundial, se supone que todo estaba preparado no para que ganáramos sino para que por lo menos quedáramos entre los cuarto primeros, incluso Pablo Porta llegó a decir “por lo menos nadie dirá que fracasamos por culpa de los árbitros”. Eran los años de la eclosión del fútbol vasco y en el combinado nacional había que yo recuerde hasta cinco jugadores de la Real Sociedad.

Pero todo salió mal. Empezamos empatando a uno con Honduras luego siguió una victoria apurada contra Yugoslavia y terminamos la primera fase con una increíble derrota contra Irlanda del Norte lo que motivó que no fuéramos a parar a un grupo relativamente asequible (con Austria y Francia) y cayéramos de cabeza en una matadora eliminatoria triangular con Alemania e Inglaterra. Tocó perder con los primeros y empatar con los segundos por lo que quedamos fuera del nuestro propio Mundial en uno de los más gloriosos ridículos que se recuerdan. Una lastima porque en líneas generales fue un gran Mundial con encuentros maravillosos como el de Italia y Brasil de la segunda fase o la semifinal entre Francia y Alemania.

El desastre trajo como consecuencia una gran depuración del equipo nacional de la que sólo se salvaron Camacho y Arconada (a pesar de sus tremendos errores en este Mundial) y del que por supuesto no se libró nuestro entrenador, el pobre Santamaría. Resumiendo: mofa, befa y escarnio.




MEXICO 1986



Llegamos al Mundial de México con excelentes expectativas. Veníamos de quedar subcampeones en la Eurocopa de Francia dos años antes y la columna vertebral del equipo la formaba una quinta del Buitre en plena apogeo. Entrenaba Miguel Muñoz otro de los grandes jugadores de los cincuenta y sesenta conocido además por tener “una flor en el culo” es decir, una gran dosis de buena suerte que había comenzado con la histórica goleada a Malta.

Empezamos perdiendo con Brasil, un partido que fue escenario de otra de las leyendas negras del combinado nacional: el no-gol de Michel, esto es, un disparo del centrocampista que tras dar en el larguero boto claramente (como demostró una foto muy celebre publicada en Interview) dentro de la portería brasileña. Pero el árbitro australiano no quiso verlo y mister Bambridge entró con honores en la galería de villanos que suelen amargarnos estos acontecimientos.



Pero la cosa no fue tan grave ya que no tuvimos problemas en liquidar a los demás equipos de esta primera fase.

Ya en cuartos arrasamos a Dinamarca con cuatro goles de Butragueño en uno de los mejores partidos que se recuerdan de la selección y que motivó que nuestro equipo empezara a sonar como el candidato sorpresa a conquistar el título. El sueño terminó en cuartos de final en la que tras empatar a uno con Bélgica quedamos apeados en la tanda de penaltis después del fallo del asturiano Eloy. En fin, nuevamente para casa con la sensación de que también había fallado el probablemente mejor equipo que hayamos tenido nunca y con el único consuelo del grito “Eloy amigo, España está contigo” y otras estupideces más con las que los fracasados solemos consolarnos




ITALIA 1990



Esta vez entrenaba Luís Suárez, otra gloria del pasado metido a seleccionador y además el único jugador español que ha conseguido triunfar en el Calcio de los muchos que lo han intentado. Pero las cosas ya no eran como antes, la quinta del buitre estaba en decadencia, incluso tras el nefasto primer partido que empatamos a cero contra Uruguay algunos periodistas tildaron a Michel de “camello jubilado”, pero el gran jugador merengue se desquitó con un “hat trick” contra Corea del Sur y los ánimos se levantaron un poco. En octavos de final otra vez la eterna Yugoslavia. Resultado: 2-1 y Michel volvió a caer en desgracia tras decidir cortarse la cabeza en el lanzamiento de falta que dio la victoria a los balcánicos.




USA 1994



Comienza la era Clemente. Tras una dramática fase previa nos plantamos en los USA con una buena parte del país deseando en su interior que el arrogante vasco se diera de narices contra el suelo. Y parecía que iba a ser así cuando empezamos empatando de forma ridícula contra (otra vez también) Corea del Sur, pero al final conseguimos pasar a octavos tras empatar con Alemania y derrotar a Bolivia. Una vez allí libramos sin grandes dramas de Suiza y nos plantamos en los malditos cuartos en esta ocasión para vernos las caras contra Italia.

Otro partido que pasa a engrosar nuestra leyenda. Perdimos dos a uno después de sendas cagadas de Zubizarreta y Julio Salinas (dos de los buques insignias de Clemente) y de un penalti no pitado tras un fenomenal codazo del italiano Tassoti a Luís Enrique. Ni el guionista más sádico hubiera sido capaz de idear tantas desgracias. Otra vez fuera de juego con el árbitro húngaro Sandor Puhls marchándose a hacer compañía a Bambridge en la galería de villanos.





FRANCIA 1998




Llegamos al Mundial francés con Clemente más peleado contra el mundo que nunca y con el único y venenoso apoyo de José María García. Otra vez más el desastre y en la primera ronda. Derrota contra Nigeria, empate contra la rocosa Paraguay y victoria pírrica por goleada contra Bulgaria. Clemente se negó a dimitir y Villar no se atrevió a echarle, más tarde otra derrota contra Chipre (“ojito con Chipre” recordada frase del inefable entrenador vasco) le supondría su salida de la selección con más ignominia aún.


JAPÓN Y COREA DEL SUR 2002



Fin de la era Clemente y principio de la corta carrera como seleccionador del sudoroso Camacho. Tras superar una primera fase de la que no recuerdo ningún acontecimiento especialmente destacable y superar a Irlanda en otro partido del que tampoco recuerdo gran cosa tenemos la gran desgracia de que nos toque en cuartos la anfitriona Corea del Sur. En un nuevo agravio arbitral, dos goles legales anulados y en general un marcado favoritismo hacia el equipo asiático que ya había sido beneficiado en los cuartos de final contra Italia. El malvado en esta ocasión fue el egipcio Ghandour. Empate a cero, prorroga, penaltis, fallo de Joaquín y otra vez a la calle con el rabo entre las piernas. El destino no cambia.




ALEMANIA 2006



Tras la renuncia de Camacho (una de las características del murciano es su tendencia a quitarse de en medio sin que se sepa muy bien por qué como hizo también cuando el Real Madrid le puso al frente de su equipo) ocupó el cargo Luis Aragones entre la desconfianza general de la prensa deportiva por la tendencia del sabio de Hortaleza a un juego de más control y centro de campo dejando a un lado la casta, la garra, el pundonor, la furia y el sudor de huevos característicos de nuestro juego de selección.

Primer partido contra Ucrania donde arrasamos en juego y resultado haciendo que renacieran las esperanzas. En el encuentro contra Tunez además demostramos que también podíamos remontar si era necesario. En este segundo encuentro tuvo que salir Raul a sacar las castañas del fuego y tras marcar el gol del empate el astro madridista tuvo la poca delicadeza de zafarse de los muchos compañeros que quisieron celebra el tanto con él (seleccionador incluido) e ir en busca de sus compinches Cañizares y Michel Salgado. Por aquel entonces la decadencia de Raul no era todavía tan evidente y el delantero no llevaba bien su condición de suplente, nunca se sabrá bien que pasó en esa concentración pero por lo visto el grupito Raul-Cañizares-Salgado incordió tanto a Luis Aragones que decidió no volver a llamar a ninguno de ellos en lo sucesivo. El tercer partido contra Arabia Saudí fue un mero trámite.

En octavos nos tocó en suerte Francia. Para entonces las dudas iniciales ya se habían despejado debido al buen juego del equipo (tres victorias en la primera fase era algo que hacía mucho que no sucedía, o al menos yo no lo recuerdo) y al elevado número de goles transformados. Pero para entonces también y como suele ser tradicional en un país de perdedores nuestro victimismo se había convertido en una intolerable arrogancia. Prueba de ello fue la idea de nuestro diario líder de ventas de calificar a Zidane de "jubilado", y eso que este era "de los suyos". No quiero decir que esta circunstancia contribuyera a nuestra derrota, sólo digo que esto es un ejemplo más de la poca categoría que demostramos cuando estamos cerca de lograr algo grande. En fin, Francia fue superior a España y esta vez nuestra eliminación estuvo más que justificada, sin árbitros cabroncetes de por medio.

SUDAFRICA 2010
Acudimos al Mundial de aquel año tras haber conquistado una competición de fútbol de selecciones nacionales (la Eurocopa 2008), algo que hacía 44 años que no ocurría, la moral estaba por todo lo alto y el estilo de fútbol de control implantado por Luis Aragonés y prolongado por el inteligente Del Bosque estaba en su apogeo como demostraba a nivel de clubes los éxitos del F.C. Barcelona.

El partido de estreno de la Selección significó no obstante un jarro de agua fría sobre las expectativas creadas, el equipo no jugó mal pero escasearon las ocasiones y, tras encajar un gol muy desafortunado, fue incapaz de remontar o simplemente de empatar, perder un partido en la fase inicial de una competición como esta es casi un billete para la vuelta, pero hacerlo contra la selección en teoría más débil era más bien un billete de primera clase.

Las cosas se tranquilizaron un poco más tarde cuando se derrotó sin brillantez pero también sin problemas a Honduras dejando así la espinosa cuestión del pase a octavos en un partido a cara de perro con Chile. Al final la cosa no fue para tanto y tras unos primeros compases de un juego bastante correoso España marcó dos goles, una ventaja que, pese al gol chileno, fue más que suficiente para ganar el partido y pasar como primeros de grupo evitando así a Brasil. La crisis se había solventado, la primera fase quedaba atrás y a partir de ese momento era la hora de hacer borrón y cuenta nueva y empezar a jugar esos partidos en los que los errores ya no se pueden solventar.

En octavos nos tocó en suerte la antipática Portugal que al final resultó ser un rival bastante menos peligroso de lo esperado y si no recuerdo mal con un solo gol de Villa no lo quitamos de encima, en cuartos tuvimos la suerte de tropezarnos con Paraguay, o eso pensábamos todos en primera instancia. El equipo guaraní resultó ser un rival muy espeso que amenazaba con llevarnos más lejos de los 90 minutos pactados, al final sin embargo conseguimos marcar y asombrosamente y casi sin darnos cuenta España estaba en semifinales de un mundial sesenta años después. Ni siquiera nos inquietaba la presencia de Alemania (país que en múltiples ocasiones se había encargado de aguarnos la fiesta) en el duelo pre-finalista, un equipo al que ya habíamos desarbolado dos años antes en la final de la Eurocopa. En esta ocasión se vio el mejor partido de España que anuló a los germanos sin contemplaciones por más que el corto marcador pudiera indicar otra cosa, además está claro que ningún equipo merece ganar un Mundial (por más que algunos sí lo conseguido en el pasado) sin dar al fútbol algún momento de contenido épico, nosotros tuvimos aquí el primero de ellos.





Por increíble que parezca España estaba en la final de una Mundial de fútbol, una circunstancia que nadie, y mucho menos los sufridos veteranos aficionados de la roja, podíamos esperar y además con un rival de tono medio como Holanda que se había colado hasta allí de forma igualmente sorprendente, no había favoritos y cualquier cosa era posible.

No fue un gran partido pero esta es una reflexión que sólo se hace en el momento aquel que no está emocionalmente implicado en el resultado y nosotros lo estábamos, España no pudo desarrollar un gran juego debido a la labor destructiva y al juego duro (en ocasiones violento) del rival y el partido se desarrolló de una forma desagradablemente equilibrada con alternativas que en ocasiones estuvieron a punto de decantarse por un triunfo naranjita (providencial Casillas). Cuando finalizaba ya la prórroga y la todavía más desagradable aún suerte de los penaltis (una suerte que insisto sólo gusta a los que no gustan del fútbol) amenazaba el horizonte llegó ese otro momento incorporado para siempre a la, digámoslo también, escasa memoria épica del combinado nacional. Ochenta años de infortunio quedaron borrados en esos escasos segundos, y España conquistaba por primera (y quién sabe si por última vez) toda una final de un Mundial de Fútbol





Y ahora estamos aquí de nuevo ¿y qué pasará este año?. Por primera vez también iniciamos la competición con la condición de campeones e incluso de favoritos (en el entreacto recuérdese que volvimos a ganar una Eurocopa), tenemos el mismo seleccionador y la estructura del equipo es semejante. Pero después de seis años de triunfos consecutivos estamos quizás en un momento de transición que coincide con el tanto tiempo anunciado y ya por fin materializado fin de ciclo del F.C. Barcelona, el equipo que ha sustentado a la roja durante todos estos años. Ya no está Puyol, Xavi está en claro declive e Iniesta viene de una temporada en la que sólo ha brillado a ratos. La discusión está en si el combinado debe continuar, pese a estos inconvenientes, con el estilo que la hizo grande o es menester buscar alternativas al juego, en la delantera repiten Villa y Torres con la incorporación in extremis de Diego Costa como gran novedad de esta edición.

Es razonable pensar que el siempre contemporizador Del Bosque tratará de mantener diversas variantes, sigue manteniendo un nutrido grupo de jugadores habilidosos en el centro de campo (Iniesta, Xabi, Silva, Cazorla, Cesc, Mata con el añadido de Koke) pero está dispuesto a combinar esta opción con el pase largo y el toque buscando la espalda de puntas clásicos como el mencionado Costa o Torres. Posiblemente todo estará en función del rival con el que se juegue. En principio tenemos un grupo inicial de dificultad media-alta con las ya conocidas Holanda y Chile acompañadas de la comparsa australiana, de pasar primeros de grupo el camino resulta a priori bastante asequible al menos hasta el encuentro de cuartos pero repito que el declive del estilo de juego que ha hecho grande a este equipo puede resultar una incógnita que empezará a despejarse el viernes. Sea como sea allí estaremos, otra vez con más sentimiento.

5 comentarios:

Blogger Slim ha dicho...

ay casi me emociono al leer tu narración del gol de Iniesta.

Yo estoy tan nerviosa como siempre, y con ganas de ver mucho fútbol! Y con ganas también, de que España avance en la competición y nos de buenos y ÉPICOS momentos.

10 de junio de 2014, 11:45  
Blogger El Impenitente ha dicho...

Yo quiero buenos momentos y no épicos. Quiero que España gane como el Bayern este año la Liga. No quiero ni un sobresalto. No quiero ni una prórroga ni, muchísimo menos, penalties. Y quiero que ganemos de calle, que Brasil y Argentina hagan el ridículo y que Torres marque veinte goles. O mil.

10 de junio de 2014, 12:19  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Todo eso es posible excepto lo de Torres , de hecho repasando las crónicas de hace cuatro años he recordado lo flojo que estuvo entonces. El viernes hablamos, por supuesto pienso verme todos los partidos que pueda excepto por supuesto también el partido del tercer y cuarto puesto que no voy a ver incluso aunque lo juguemos nosotros.

11 de junio de 2014, 5:10  
Blogger Deckard ha dicho...

Están los goles de Torres, de Iniesta, de Puyol, lo de Malta, pero siempre manda en mis recuerdos Butragueño cabalgando por Querétaro. Pero es que el mundo nunca vuelva a ser como cuándo tenías 13 años.

Y cuando nos eliminó Francia con Zidane haciéndonos un traje me alegré mucho. Y que coño, despedirse del fútbol como Zidane, con un cabezazo a un matón de patio de colegio en la final de un mundial es legendario de verdad.

13 de junio de 2014, 3:15  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Yo me alegré cuando la debacle clementista

13 de junio de 2014, 5:56  

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