domingo, 23 de marzo de 2014

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El Real Madrid enfrentaba la segunda edición del clásico de esta temporada en la mejor posición posible, una posición en la que le favorecían claramente dos de los tres resultados posibles, de hecho incluso el menos favorable de esos tres le dejaba todavía por encima del segundo clasificado…..

….bueno esto era lo que pensaba yo en los días previos al partido hasta que me di cuenta de que en esta ocasión había un elemento diferente, llevábamos demasiados años acostumbrados a una lucha permanente entre sólo dos equipos pero esta vez había un tercero en liza que hacía que careciera de sentido el que al Real Madrid también le beneficiara un empate, me pregunto si los jugadores del equipo blanco se hicieron la misma reflexión antes de saltar al campo.

El Tata Martino llegó muy ufano al fútbol nacional y permaneció con el mismo talante mientras los resultados le favorecieron, cuando eso dejó de ocurrir -y por añadidura el de Rosario empezó por fin a caer en la cuenta de dónde se había metido- su actitud parece haber cambiado y ahora oscila entre el pánico y la perplejidad. Sólo así se entiende que el Barça saliera al campo con una alineación, no acorde con el estado de forma de sus jugadores, sino impuesta por la obligación de alinear a un delantero cuyo rendimiento en los últimos encuentros ha resultado muy bajo así como la de protegerse previamente de las críticas que podían caerle por intentar variar una estructura de juego que parece igualmente obligatoria. En resumen una forma de decir “aquí están los considerados mejores, a mí que me registren”. Por desgracia la realidad volvió una vez más a desmentir esta filosofía: Neymar, el fichaje estrella de este año, volvió a mostrarse dolorosamente inoperante (a excepción del decisivo penalty que protagonizó se limitó a tirar al muñeco y a perder balones casi desde el primer minuto) y la aportación de Cesc Fábregas se limitó a dar un buen pase a Messi y a protagonizar la inevitable tangana de todos los clásicos.  






De todos modos el mérito del Barça en el partido de ayer consistió en que, a pesar de las debilidades mencionadas que afectaban nada menos que a dos de sus jugadores de ataque, consiguió salvar la presión inicial madridista, apoderarse del centro de campo e imponer su juego con el triángulo mágico formado por Xavi, Messi e Iniesta, de una combinación de estos dos últimos vino el gol del manchego. A partir de ese momento el Barça tuvo al Real Madrid contra las cuerdas y de haber cristalizado una clara ocasión de gol, incomprensiblemente fallada por Messi, podía haber resuelto el partido justo en ese momento. Pero la ya señalada hasta el hartazgo debilidad defensiva encarnadas por Mascherano y Piqué (inevitablemente lentos y poco expeditivos tanto en el despeje aéreo como en el de a ras de suelo), combinada con el buen momento de Di María y Benzemá (que compensaron la poca participación de Bale y Cristiano Ronaldo en esa fase del juego) provocaron una debacle que trajo consigo el que los locales le dieran vuelta al marcador en menos de diez minutos.  





Se cambiaban las tornas y era ahora el Madrid el que tenía ahorquillado a los azulgranas, siguió un período de tiempo muy confuso en el que poco a poco el Barça logró recomponerse y retomar su juego de control comandados una vez más por Messi que se había adueñado de la zona central del área local, desde allí sirvió un pase a Neymar y, cuando el brasileño volvió a titubear, recuperó la pelota y puso el empate en el marcador al filo ya del descanso.

Parecía lógico pensar que había llegado la hora de hacer unos cambios que el equipo pedía a gritos, esto se traducía en  sacar del campo a Cesc y Neymar para introducir a Alexis y Pedro, dos jugadores que combinaban sensación de peligrosidad con un fuerte sentido de la presión defensiva (dos cosas de lo que los dos jugadores mencionados en primer término habían carecido en el primer tiempo). No ocurrió tal cosa porque parece que se ha introducido una nueva norma en el fútbol que impide hacer cambios antes del minuto 20 de la segunda parte y así, tras un breve intercambio de golpes, llegó una de las primeras jugadas realmente polémicas de este encuentro (si no tenemos en cuenta, que no deberíamos hacerlo, la gilipollez protagonizada por Pepe y Cesc tras el primer gol de Messi). Resulta claro que Cristiano exagera la zancadilla de Alves y más claro aún que la falta tuvo lugar fuera del área, posiblemente debió ser efectivamente falta y amarilla al defensa brasileño pero, en un partido con tanta tensión como este, es inevitable que el colegiado de turno se muestre contemporizador y juzgue el penalty suficiente castigo. Transformó Cristiano Ronaldo y volvíamos a tener el marcador en contra.





No se podía hacer otra cosa que volver otra vez a la carga con lo que teníamos ya que el Tata, seguramente en estado de shock, no se decidía a cambiar a nadie. La brega continuó durante diez minutos más hasta que llegó sin duda la jugada clave del partido: Messi mete un pase de PlayStation a Neymar y Sergio Ramos se cruza y contacta con el brasileño ¿tenía intención Ramos de derribar a Neymar? Posiblemente no, de hecho parece que intenta evitarlo pero lo cierto es que no lo consigue ¿exageró Neymar? Posiblemente sí, también lo hizo CR7 en el penalty previo y de todos modos resulta imposible analizar eso de forma objetiva: en resumen Ramos hizo un penalty y dada la posición del atacante contrario no había otra opción que expulsarlo.




El partido volvía a equilibrarse pero eso no le servía de nada al Barça, sólo valía ganar y era hora de poner toda la carne en el asador, así por fin entró Pedro por Neymar, el canario no tuvo opción de cara a la portería pero insufló nuevos aires al encuentro y aumentó la presión en la salida del balón de los blancos, poco después entró asimismo Alexis por Cesc aunque en este caso el chileno apenas tuvo influencia en lo que sucedió después. El Barça seguía cercando la portería local hasta que una internada por la izquierda de Iniesta terminó en un absurdo (y esta vez sí indiscutible) penalty de Xabi Alonso. Inmune a la presión Messi transformó de nuevo de forma magistral y sin más cosas dignas de contar se llegó al final del encuentro.





Tras este resultado la liga vuelve a estar en un puño, pendiente ya sólo de un nuevo fallo de alguno de los tres equipos de cabeza, el Barça logra una victoria que inyecta moral y esperanza a una liga que la deprimente afición culé daba ya por perdida y asesta un golpe muy duro a su máximo rival que dentro de nada tendrá una correosa visita al campo del Sevilla. Aunque tampoco debemos olvidar que incluso en una victoria tan espectacular como esta se desvelaron los males que nos aquejan desde ya hace algunas temporadas: el difícil encaje en el esquema del equipo de algunos jugadores, la falta de reacción ante el inevitable declive de otros y sobre todo la pavorosa debilidad defensiva que tantos disgustos nos ha ocasionado.

Pero por encima de consideraciones teóricas lo cierto es que ha sido un gran clásico (que empecé a ver con bastante displicencia y que terminé de ver al borde del colapso) con todos los ingredientes que hacen que estos encuentros se recuerden en el tiempo :predominio alterno en el marcador, escaramuzas, polémica arbitral, expulsiones… sin olvidar las declaraciones post partido subidas de tono que como suele ser habitual estuvieron protagonizados por los jugadores con menos luces de cada plantilla. ¿Qué si fue un gran partido a nivel futbolístico?, lo siento, estaba demasiado ocupado sufriendo para pensar en eso.   en cosas como esas.



3 comentarios:

Blogger El Impenitente ha dicho...

Vosotros que sois tan cinéfilos supongo que no os perderéis "Los líderes: el retorno". La productora no ha especificado si se trata de un corto, como la primera parte, o si tendrá un metraje mayor. Lo que sí está claro es que nadie se ha subido esta vez a la nube. Quedan nueve partidos y estamos en cuartos de Champions. A ver hasta dónde llegamos.

Respecto a vuestro partido, comenté que cualquier resultado nos hubiese venido bien, pero eso fue antes del sorteo. No nos convenía que os vieseis fuera de la Liga y os centraseis en la Champions. Todos vivos y a desgastarnos.

Lo que no creo es que llegue al Mundial. Estaré anímicamente destrozado.

24 de marzo de 2014, 13:43  
Blogger Deckard ha dicho...

A mí me parece que el Madrid cometió muchos errores y dejó de jugar como llevaba haciéndolo últimamente.

Pepe y Ramos se saltaron a Modric y Xabi todo el partido dejándolos en tierra de nadie con el equipo larguísimo.

Llevo tiempo viendo que la posición de DiMaria cortocircuita la conexión Marcelo - CR y el portugués acaba participando mucho menos en los partidos.

Con el 3-2 yo hubiera sacado a Illarra por DiMaria y bajado el pistón, no es de recibo que ganando te hagan el contraataque del penalty. Pero bueno fue un partidazo digan lo que digan los puristas. Por esto vemos fútbol aunque acabemos de mala ostia.

25 de marzo de 2014, 2:40  
Blogger SisterBoy ha dicho...

Odio decirlo pero con Mou al Madrid no se le hubiera escapado el partido después de ponerse por delante por segunda vez.

Los puristas que se vayan a la porra, esto es fútbol

25 de marzo de 2014, 13:10  

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